El Alegre Blatófobo

Por que las cucarachas son la cima de la Evolución.

Fraudes de la Ciencia

Posted by lombarda en 19 enero 2009

Woo-Suk Hwang. Habreis oído este nombre. Y con razón. El fraude de la década.

 

En marzo de 2004, el y su equipo, en la Universidad de Seúl, anunciaron haber sido los primeros en clonar un embrión humano, con el fin de realizar investigaciones relacionadas con las células madre. Por si no lo sabeis, la clonacion consiste en extraer el material genético de una célula y ponerla en un ovocito al que previamente se le ha extraído el que posee. El resultado será una célula identica a la donante. De esa forma surgieron la oveja Dolly o el perro Snuppy (De hecho, este último lo clonaron Hwang y su equipo),

                                                                   Haga su propio clon en menos de 10 pasos.

En seguida, saltó la polvora. De repente surgieron ríos y ríos de tinta, tangible y virtual, supuestos expertos en la materia en publicaciones y programas amarillistas, etc… En Corea del Sur, se convirtió en un héroe nacional, y su club de fans pronto llegó a tener más de 15000 afiliados. Subvenciones por aquí, premios por allá, fama mundial, y todo lo que este tipo de sucesos conlleva.

 

Tiempo después, en mayo del años siguiente, volvio a aparecer en los medios. No todos los días un científico de gran renombre critíca a Estados Unidos y su política para con las células madre. Enseguida se convirtió en un icono para los retractores de Bush. Todo le iba bien, la diosa fortuna le sonreía.

 

Pero no iba a durar tanto. En diciembre de 2005, se realizaron unas investigaciones sobre los supuestos logros de Hwang y su equipo. Cuando salieron a la luz los resultados de dicho informe, el pequeño “imperio” que se había construido se vino completamente abajo. Resulta que los estudios realizados se hicieron a partir de datos falsificados. Os podeis imaginar las repercusiones.

 

Tuvo que dejar de dar clases en la Universidad de Seúl, está pendiente de juicio, y sobra decir que tanto su imagen social como su imagen a ojos de la comunidad científica no han vuelto a ser la misma.

 

¿Qué lleva a un hombre de ciencia, un hijo de la Razón, a hacer algo así? ¿Por qué seguimos dejándonos llevar por los apetitos y los instintos, como decía Platón?

 

 

 

 

Y a modo de recompensa por haber leído este tocho, os dejo una canción de Louis Armstrong.

 

 

 

 

 

Ay, verás la que me cae…”


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